sábado, 25 de diciembre de 2010

banksy. (puto el que lo lea)

durante la década de los 60’s, el graffitti era ampliamente usado por activistas para escribir consignas subversivas (el verano del amor, 1967. Las revoluciones obreras y estudiantiles del 68) y por bandas delictivas juveniles para marcar sus territorios. no fue sino hasta principios de los 70’s que algunos graffitteros tomaron conciencia del acto como una manera no sólo de darse a notar, sino de destacarse de entre los demás desarrollando un estilo gráfico propio, con el cual bombardeaban la ciudad a lo largo, ancho y alto (los diseños eran cada vez más grandes, más atrevidos en cuanto a forma y color y pintados en lugares cada vez más elevados y peligrosos de alcanzar). ni vagones ni andenes de metro, ni autobuses, ni propiedad pública ni privada estaban a salvo de ser bombardeados cualquier día (casi siempre noche). había comenzado una guerra; como todas las guerras, ganó rápidamente notoriedad entre los habitantes y la prensa. en nueva york se popularizó a tal grado la práctica que para finales de la década, pocas eran las paredes que se mantenían limpias de pintura en aerosol, volviéndose un asunto serio en cuanto a opinión pública. rápidamente las autoridades tomaron cartas en el asunto, y para 1977 (el año del apagón) cualquiera que fuera sorprendido en las calles pintándolas, era inmediatamente remitido a la estación de policía local.
para cuando los 80´s comenzaron, y a pesar de haber sido criminalizado el graffitti en todo estados unidos y gran parte de europa, la cultura del bombing y el tagging se encontraba floreciendo paralelamente al punk y el hip-hop, naciendo cada vez más artistas con nuevas ideas y estilos. Las latas ya no eran suficientes, el uso de sténciles era cada vez más común en las calles de parís, londres, bristol, barcelona, berlín, los ángeles, toronto y demás ciudades alrededor del hemisferio norte del mundo occidental primordialmente, aunque también se comenzaba a popularizar la práctica en algunas ciudades de sudamérica y asia.
Es también en los 80’s cuando la influencia del graffitti se extiende a tal grado, que artistas urbanos como keith haring y jean michel basquiat, exponen y son vendidos en las mismas galerías que, hasta antes de ése momento, solo abrían sus puertas a artistas mucho más convencionales (siendo el expresionismo abstracto y el arte pop ya bastante convencionales para la época).
Es durante la década de los 90’s que surge dentro de la escena graffittera de bristol un artista que, a lo largo de ya casi dos décadas, ha redefinido la presencia del graffitti y de lo que en la primera década del 2000 llamarían street art, no solo en la cultura popular, sino también en el mercado del arte, y dentro del mundo del arte mismo.
aunque desde basquiat y haring los graffitti artists han sido expositores recurrentes en pequeñas y medianas galerías en ciudades importantes alrededor del mundo , no es sino hasta que llega banksy a la escena que un artista urbano se consume tanto a nivel masivo (varios noticieros y programas especializados le han dedicado extensos reportajes, es tema común en cualquier web dedicada al street art y en google son aproximadamente cuatro millones cuatrocientos veinte mil los resultados que el portal te ofrece al teclear el nombre del artista) como en los más selectos círculos de coleccionistas (desde el 2007 se han vendido tanto en internet como en casas de subastas, muros con sténciles originales de banksy a precios que alcanzan hasta las 288 mil libras esterlinas, casi 6 millones de pesos mexicanos).
pero el éxito de banksy a pesar de ser bastante contradictorio si se toma en cuenta que su discurso es recurrentemente anticapitalista, no es gratuito. a lo largo de la década pasada, banksy tomo notoriedad gracias a que la mayoría de sus piezas causaban gran controversia y difusión inmediata por parte de la prensa. siempre utilizando imágenes plagadas de humor negro pero con mensajes que buscaban concientizar a cerca de los problemas de los que todo mundo habla, pero nadie parece hacer nada para remediar.
entre sus piezas más controversiales se encuentra un inflable antropomorfo uniformado y encapuchado como los prisioneros de la bahía de Guantánamo que el artista introdujo en 2006 a uno de los parques temáticos de disney. un año antes ya había llamado la atención mundial con los cinco murales que pintó en el muro de gaza, en donde hacía claras alusiones al deseo de libertad, la lucha pacífica y la fragilidad de la pared misma.
sus sténciles son imágenes siempre evocativas y humorísticas, y pensadas ex profeso para el lugar en donde están situadas, aspecto que refuerza su discurso crítico anti-sistémico. en su imaginario predomina su alter-ego, una rata que siempre tiene algún comentario ácido que escupir y que siempre esta dispuesta a cortar, trepar, saltar e incluso volar para instalarse en cualquier parte, pero es también común encontrarte escenas satíricas en donde un par de policías se abrasan y besan apasionadamente en una esquina, un guerrillero a punto de lanzar un ramo de flores, un par de abuelitas tejiendo suéteres con las leyendas Punk´s Not Dead y Thug for Life (el punk no hay muerto y malhechor de por vida), un soldado de la guardia real inglesa al que no le importa ser atrapado mientras orina en la vía pública, pequeños niños de la calle que le rinden respetos a una bolsa con el logo de tesco (el equivalente británico de wal-mart), la frase i don’t believe in global warming (no creo en el calientamiento global) cubierta hasta la mitad por agua, o una pequeña niña en un vestido rosa que catea autoritariamente a un militar que se encuentra contra la pared. En el mundo que banksy ha creado, la línea entre arte, crítica y sátira pura es apenas discernible. Es justamente por eso que no pasa desapercibido, más no siempre con respuestas positivas por parte del público, que comúnmente se ve escandalizado al ser confrontado con éstas imágenes e ideas gráficamente explícitas que, a pesar de los ofendidos, siempre invitan a pensar sobre lo que pasa hoy y promueven tomar una postura crítica ante los eventos negativos que acontecen día a día, sean que éstos eventos afecten directa o indirectamente al espectador.
Incluso antes de pertenecer a prestigiosas colecciones de arte, la obra de banksy ya era parte de prestigiosas colecciones de arte, cosa que logró cuando en 2005 logró introducir y montar su trabajo en varios de los museos más importantes de nueva york: el museo de brooklyn, el museo metropolitano de arte, el museo de arte moderno y el museo de historia natural. el artista habla sobre ésta acción: “éte evento histórico tiene menos que ver con el hecho de ser finalmente aceptado por el establishment del arte y es más bien sobre el juicioso uso de una barba falsa y un poco de super-pegamento. (los trabajos) Son suficientemente buenos para estar ahí adentro, así que no veo porqué debería de esperar”
hoy banksy cuenta en su haber con varias exposiciones en solitario en galerías, museos y espacios privados tanto en estados unidos como en europa, aparte de encontrarse actualmente promocionando su primer film/documental: exit though the gift shop, en la cual habla, a través de un personaje que no termina de ser claro si es real o ficticio, de la realidad del arte urbano y su papel en el mercado del arte de hoy.
estando el llamado arte urbano en lo que se puede considerarse un florecimiento sin precedentes, es prudente pensar que pronto se verá saturado y repitiéndose a sí mismo, sea acaparado y consumido por el mainstream y pronto se le considere caduco y reemplazable. Es en ése momento en el cual la obra de banksy, junto con la de otros artistas igual de prolíficos y, fuera de las limitantes del mercado, igual de importantes e influyentes (shepard fairey a.k.a. OBEY, zeus, space invader, blek le rat, y un ya largo etcétera de estrellas del ámbito) será reconocida como una genuina aportación al mundo del arte, abriendo el camino para que en el futuro, al igual que pasó con un mingitorio en un pedestal, ya casi cien años atrás, una pinta en la pared, un sticker en un autobús o una pega debajo de un puente, sea también vista como una obra de arte, sin importar la calidad efímera del evento.

2 comentarios:

DvD dijo...

Cuando vi que era un chingo, no lo leí, después ví el título y pensé "¡a huevo!"


Saludos

:::X@Vy::: dijo...

Tarde, pero no puto !